MADRID, 13 Abr. (EUROPA PRESS) – Este lunes, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, no se ha quedado callado ante los insultos que su colega estadounidense, Donald Trump, lanzó contra el Papa León XIV. «La profanación de Jesús, un símbolo de paz y fraternidad, no puede ser aceptada por ningún hombre libre», afirmó con firmeza. En un mensaje en redes sociales que resonó entre muchos, declaró: «Condeno estos ataques en nombre de la gran nación de Irán; es inadmisible para cualquiera que valore la libertad. Que Alá te conceda la gloria».
Las palabras de Pezeshkian llegan justo después de que Trump arremetiera contra el Papa en un post donde lo tachaba de «débil en materia de delincuencia» y criticaba su postura sobre temas sensibles como las armas nucleares. El magnate llegó a decir: «No quiero un Papa que crea que está mal que Estados Unidos ataque a Venezuela», refiriéndose a lo que considera una crisis provocada por el país sudamericano.
Un tira y afloja cargado de tensión
En su discurso incendiario, Trump también insinuó que el Papa debería comportarse más como tal y menos como un político: «Debería sentirse agradecido porque fue elegido por sorpresa. Si yo no estuviera en la Casa Blanca, Leo no estaría en el Vaticano», lanzó sin tapujos.
No contento con eso, incluso publicó una imagen generada por inteligencia artificial donde él mismo aparecía como Jesucristo durante la celebración de la Pascua Ortodoxa. Por si fuera poco, el líder del Vaticano ha sido crítico recientemente con la violencia en varios países y ha llamado a detener el clima generalizado de odio y miedo. En tiempos donde las palabras cuentan más que nunca, este episodio nos recuerda lo frágiles que son las relaciones internacionales y cómo un simple comentario puede encender tensiones insospechadas.

