El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, ha expresado su descontento este domingo. Asegura que, a pesar de haber acudido con «buena fe» a las negociaciones con Estados Unidos en Pakistán para poner fin a la guerra, se ha encontrado con un panorama desalentador. Según él, hubo «cambios en las reglas del juego» y un «bloqueo» anunciado apenas unas horas antes por Washington contra todos los buques que intenten entrar o salir de puertos iraníes.
En un mensaje que compartió en redes sociales, Araqchi enfatizó lo significativo de estas conversaciones, describiéndolas como unas intensas discusiones al más alto nivel en 47 años. Se sentían tan cerca de alcanzar el Memorando de Entendimiento de Islamabad, pero a última hora todo se complicó. El jefe diplomático iraní lamentó que no se haya aprendido nada del pasado: «La buena voluntad engendra buena voluntad», dijo, mientras criticaba la enemistad perpetuada por acciones como esta.
Un contexto complicado
Estas palabras llegan después de que finalizara una jornada singular de negociaciones directas entre Washington y Teherán, cuyo desenlace deja a la vista un futuro incierto para el alto el fuego instaurado hace solo cuatro días tras meses de conflicto. JD Vance, el vicepresidente estadounidense y cabeza de la delegación norteamericana, destacó una fricción clave: la falta de garantías por parte de Irán sobre la naturaleza pacífica de su programa nuclear.
A esto se suma la crítica iraní hacia una delegación estadounidense que parecía querer resolver décadas enteras de diferencias y combates acumulados en cuestión de días. Y justo cuando todo parecía calmarse, Washington anunció que comenzaría un bloqueo a las 10:00 AM hora del Este americano (16:00 horas en España). Este bloqueo afectará a cualquier buque que intente operar desde puertos iraníes, dejando claro que no hay distinción alguna entre naciones.

