En un giro que promete mantenernos a todos en vilo, la delegación iraní, liderada por Mohamad Bager Qalibaf, presidente del Parlamento, ha llegado hace poco a la capital de Pakistán, Islamabad. Este fin de semana se abrirá una puerta al diálogo que podría poner fin al conflicto encendido tras la sorpresiva ofensiva de Israel y Estados Unidos contra Irán. Junto a Qalibaf, el equipo incluye figuras clave como el ministro de Exteriores, Abbas Araqchi, y el secretario del Consejo de Defensa, Ali Akbar Ahmadian.
Condiciones para negociar y un clamor por la paz
A su llegada, estos representantes fueron recibidos cordialmente por ministros paquistaníes e incluso por el jefe del Estado Mayor del Ejército. Pero no todo es tan sencillo. Las autoridades iraníes han dejado claro que están dispuestos a dialogar únicamente si se levantan las sanciones impuestas por Estados Unidos y se extiende el alto el fuego hacia Líbano. En palabras del propio presidente iraní, Masud Pezeshkian: «Si Israel continúa atacando Líbano, estas conversaciones serán inútiles». Y con más de 1.900 vidas perdidas desde inicios de marzo en ese territorio, no podemos más que sentir un profundo eco en sus palabras.

