MADRID, 10 Abr. (EUROPA PRESS) – El embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, ha compartido este viernes una anécdota que revela lo que ha sido su vida desde el estallido de la guerra en Irán. Tras seis semanas de intenso trabajo y convivencia con sus dos perros, Huckabee ha regresado a su residencia oficial. Pero no sin antes pasar noches en un centro de mando, donde dormía en catres y preparaba comidas rápidas con un microondas.
En una publicación en redes sociales, el diplomático contó cómo había estado viviendo “en una sola habitación con los perros”, añadiendo un toque personal al compartir una foto entrañable de ellos descansando sobre una cama plegable. “¡Finalmente puedo dormir en una cama de verdad!”, celebró Huckabee, dejando entrever su alivio tras ese periodo tan peculiar. Además, bromeó al decir que ser embajador es “todo un lujo y una aventura”.
Un regreso marcado por la tensión
La situación no fue sencilla: el gobierno estadounidense había dado luz verde para que saliera del país el personal no esencial justo antes del ataque contra Irán, alegando preocupaciones por la seguridad. Mike Huckabee, conocido por ser exgobernador de Arkansas y pastor bautista sin experiencia diplomática previa, ha sido siempre un ferviente defensor de Israel. Su postura respecto a temas delicados como la anexión de Cisjordania no pasa desapercibida.
Así se vive esta realidad compleja: mientras unos duermen cómodamente tras una batalla política y militar, otros enfrentan las consecuencias día a día. La historia del embajador nos recuerda que incluso los más altos cargos también son humanos, aunque parezca que viven en otro mundo.

