En un movimiento que ha sorprendido a muchos, la Guardia Revolucionaria Iraní ha hecho un llamado a todos los buques que planean cruzar el estrecho de Ormuz. Este jueves, han instado a los capitanes a seguir unas «rutas alternativas» que han trazado ellos mismos. La razón detrás de esta advertencia es bastante seria: la presencia potencial de minas antibuque en la zona principal, un paso crucial entre los golfos Pérsico y de Omán.
Un aviso en tiempos inciertos
Según el comunicado difundido por la Armada de la Guardia Revolucionaria y recogido por Tasnim, una agencia cercana al organismo, se ha solicitado a los barcos que eviten la ruta habitual hasta nuevo aviso. Esto no es trivial; el contexto es complicado. Todo ocurre tras las tensiones recientes en el golfo Pérsico, especialmente desde el 28 de febrero cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques sorpresivos contra Irán. Un conflicto que parece haber dejado huellas profundas.
Aquí es donde entra en juego la seguridad marítima. Los buques deberán coordinarse con la Armada para navegar por estas nuevas rutas: una «ruta de entrada» desde el mar de Omán hacia el norte, pasando por la isla de Lark, y otra «de salida» que toma dirección sur hacia el mismo mar hasta dejar atrás el estrecho.
Este anuncio llega justo después del acuerdo alcanzado entre EE.UU. e Irán sobre un alto al fuego temporal. Mientras Washington extiende sus amenazas durante dos semanas más, Teherán promete garantizar un «paso seguro» por este vital punto marítimo durante ese mismo tiempo. En estos momentos convulsos, cada decisión cuenta y afecta no solo a los gobiernos, sino también a cada uno de nosotros.

