MADRID, 6 Abr. – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a insistir este lunes en un ultimátum que está a punto de expirar. Le exige a Irán que abra el estrecho de Ormuz antes del martes y no se corta al afirmar que el país podría ser arrasado en una sola noche, quizás mañana mismo.
Durante una rueda de prensa celebrada en Washington, Trump dejó claro su postura: «El país entero puede ser arrasado en una noche y podría ser la de mañana». Con la contundencia que le caracteriza, añadió que tienen un plan robusto respaldado por el poder militar estadounidense. «Para las 24:00 en punto, cada puente de Irán estará destruido. Cada planta nuclear será inoperativa, envuelta en llamas y explosiones, jamás volverá a funcionar», afirmó con seguridad.
La visión de Trump sobre la libertad iraní
Ante preguntas sobre si estos bombardeos podrían considerarse crímenes de guerra, respondió sin dudarlo: «Los propios iraníes están dispuestos a sufrir por su libertad». Según él, han interceptado mensajes donde los iraníes piden más bombardeos incluso cerca de sus hogares. «Todo lo que os puedo decir es que quieren libertad», subrayó.
Junto a él estaba el secretario de Defensa, Pete Hegseth, quien también aportó más leña al fuego con sus comentarios sobre las posibles represalias si no se llega a un acuerdo antes del plazo establecido. “Irán tiene que elegir sabiamente porque este presidente no está jugando”, enfatizó mientras hacía referencia a figuras históricas como Qasem Soleimani o Nicolás Maduro para subrayar las consecuencias potenciales.
Hegseth no se quedó atrás y reveló que están aumentando el número de ataques sobre suelo iraní. “Hoy hemos tenido el mayor volumen desde el inicio de esta operación y mañana serán aún más”, concluyó con un tono amenazador.

