MADRID, 5 Abr. (EUROPA PRESS) – Este domingo, Donald Trump ha decidido que ya era hora de poner la situación en su punto. Con un tono desafiante y cargado de insultos, el presidente de Estados Unidos dejó claro que quiere que las autoridades iraníes abran el estrecho de Ormuz antes del próximo martes. Si no lo hacen, ha prometido un ataque masivo contra sus infraestructuras.
El mandatario estadounidense no se anduvo con rodeos: «El martes será un día clave, una mezcla entre el Día de las Plantas Energéticas y el Día de los Puentes», comentó. Y como si fuera poco, lanzó su advertencia en términos muy contundentes: «Abrid el puto estrecho, locos cabrones, o vais a vivir en el infierno». Una amenaza que deja claro lo tenso del asunto y cómo se está jugando con fuego.
Un juego peligroso
No es la primera vez que Trump utiliza este tipo de lenguaje fuerte para referirse a Irán, pero cada vez resulta más inquietante. Al final del día, lo único que queda son palabras cargadas de pólvora y promesas que pueden desencadenar situaciones irreversibles. Irán ya ha dejado claro que nada volverá a ser igual en esa zona estratégica si las cosas siguen así.

