El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha dejado claro este viernes que Israel no tiene intención de frenar sus ataques contra Irán. En medio de una escalada de violencia que comenzó a finales de febrero y que ya ha cobrado más de 2.000 vidas en territorio iraní, Netanyahu anunció desde el cuartel general de las Fuerzas Armadas en Tel Aviv su firme decisión de seguir adelante con esta ofensiva, siempre en coordinación con Estados Unidos.
Un mensaje directo y contundente
“Junto a nuestros amigos estadounidenses, seguiremos atacando a Irán”, afirmó Netanyahu, quien no dudó en señalar que el régimen persa está “más débil que nunca” mientras Israel se muestra “más fuerte que nunca”. Según sus palabras, las acciones van más allá del simple combate; están eliminando comandantes y destruyendo infraestructuras clave. Y como dato alarmante, reveló que han logrado destruir nada menos que el 70% de la producción de acero iraní, un golpe duro para la Guardia Revolucionaria.
A medida que los ataques se intensifican, las cifras son desgarradoras. Las autoridades iraníes han reportado hasta ahora 2.076 muertes por esta ofensiva, entre ellas 216 niños. La Media Luna Roja también ha hecho eco del desastre humanitario: más de 100.000 edificios civiles destruidos o dañados solo en cuatro semanas, incluyendo alrededor de 600 escuelas y cerca de 300 centros médicos.
Parece ser que la guerra no solo se libra en el campo militar; la presión sobre Hezbolá también continúa con operaciones terrestres destinadas a expandir la zona segura para proteger a las comunidades del norte israelí. La situación es tensa y cada declaración hecha por líderes como Netanyahu resuena profundamente tanto dentro como fuera de la región.

