En un giro inesperado de los acontecimientos, Marco Rubio, el secretario de Estado estadounidense, ha hecho sonar la alarma este jueves sobre las detenciones de buques con bandera panameña en puertos chinos. Su mensaje no ha sido sutil: hay una seria preocupación por cómo estas acciones afectan a la soberanía del país latinoamericano. «Las recientes maniobras de China son preocupantes; aquí hablamos de una nación soberana y un socio vital para el comercio mundial», afirmó con firmeza.
El político estadounidense no se quedó ahí. En su comunicado, enfatizó que las detenciones y retrasos no solo perjudican a los barcos, sino que además ponen en jaque la estabilidad de las cadenas de suministro globales. Esto se traduce en mayores costes para empresas y consumidores, erosionando la confianza en el sistema comercial internacional. Un verdadero desastre para todos nosotros.
Causas detrás del conflicto
A esta situación se le suma el reciente fallo del Tribunal Supremo panameño que anuló la licencia de gestión de dos puertos cerca del Canal de Panamá otorgada a una empresa hongkonesa. Rubio hizo énfasis en que estas detenciones han surgido justo después de esa decisión judicial: «La Corte Suprema defendió la transparencia y responsabilizó a los operadores privados ante el interés público», apuntó.
Además, reafirmó que Panamá sigue siendo un socio confiable para inversiones internacionales. En palabras suyas: «Estados Unidos apoya firmemente a Panamá» y aspira a fortalecer aún más esta colaboración económica y en temas de seguridad. Así que, mientras algunos juegan con nuestra economía global, otros luchan por mantenerla a flote.

