MADRID, 2 Abr. (EUROPA PRESS) – En un tono alarmante, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, ha puesto sobre la mesa este jueves la magnitud de la ofensiva que Israel está llevando a cabo contra Líbano en medio del conflicto con Irán. Con una claridad meridiana, denuncia que los planes de Tel Aviv para establecer una zona de amortiguamiento en el sur del país no son más que un intento encubierto de «expandir la ocupación» y agravar aún más la situación crítica en Líbano.
Salam no se ha mordido la lengua: «Está claro que esta agresión israelí no se limitará a lo que hemos visto hasta ahora en dieciséis meses de operaciones militares. Las palabras y las acciones del ejército israelí apuntan hacia objetivos mucho más amplios, incluyendo una expansión significativa en territorios libaneses», aseguró tras reunirse con su gabinete y ser recogido por la agencia NNA.
La voz del pueblo ante el horror de la guerra
El dirigente también calificó como «peligrosas» las propuestas sobre estas zonas de seguridad que solo provocan desplazamientos internos masivos; ya hay más de un millón de personas forzadas a abandonar sus hogares. «Líbano es víctima de una guerra cuyos resultados son totalmente inciertos», lamentó. Es por eso que ha hecho un llamado ferviente a intensificar los esfuerzos políticos y diplomáticos para frenar estas violaciones constantes a su soberanía.
No se detuvo ahí. Salam criticó además al partido milicia chií Hezbolá por sus ataques contra Israel, afirmando que estos solo sirven para justificar una respuesta aún más agresiva desde el lado israelí. «Las operaciones militares conjuntas con fuerzas externas como la Guardia Revolucionaria iraní solo complican aún más nuestra situación», afirmó claramente.
A medida que aumentan los desplazados por el conflicto, Salam pide ayuda internacional urgentemente: es fundamental fortalecer recursos para atender las necesidades básicas y garantizar protección tanto a los desplazados como a las comunidades anfitrionas. Reconoció que estos ciudadanos son las verdaderas víctimas, aquellos atrapados en una guerra sin haber tenido voz ni voto.
En este clima tan sombrío, llama a elevar el espíritu solidario entre los libaneses, recordándonos lo crucial que es mantenernos unidos frente al desasosiego e impedir divisiones internas basadas en acusaciones o discursos llenos de odio. La unidad nacional nunca ha sido tan necesaria.

