MADRID, 30 de marzo. Hoy es un día sombrío para la Fuerza Interina de Naciones Unidas en Líbano (FINUL), que ha tenido que informar sobre la muerte de dos de sus valientes miembros a causa de un ataque cerca de Bani Hayan, en el distrito de Marjayún. Estos hombres, que viajaban en su vehículo, fueron sorprendidos por un proyectil que no se sabe bien de dónde vino, dejando también a otros dos soldados heridos, uno de ellos en estado grave.
El coste humano del conflicto
Este trágico episodio se suma a otro sucedido tan solo un día antes, donde un soldado indonesio perdió la vida en circunstancias similares. La FINUL ha expresado su profundo pesar y ha recordado que “nadie debería morir jamás al servicio de la causa de la paz”. En su comunicado han querido enviar sus condolencias a las familias y seres queridos de estos valientes hombres que dedicaron sus vidas a mantener una frágil paz.
La situación en esta región es cada vez más tensa. Hezbolá y las fuerzas israelíes están muy presentes, generando un clima hostil donde cualquier chispa puede encender el fuego del conflicto. Además, las fuerzas israelíes han protagonizado varios incidentes contra los efectivos internacionales desplegados allí. La FINUL cuenta con alrededor de 8.000 militares, entre ellos unos 650 españoles, quienes trabajan incansablemente para vigilar el cese de hostilidades y apoyar al Ejército libanés.
Es evidente que el precio que pagamos por la guerra es demasiado alto; el mensaje es claro: ¡la violencia debe cesar ya!

