En una jugada inesperada, un tribunal de Salerno ha decidido anular la tercera orden que mantenía inmovilizado el barco de rescate ‘Geo Barents’, perteneciente a la ONG Médicos Sin Fronteras (MSF). Esta noticia, que llega después de meses de tensiones y restricciones, nos recuerda que la lucha por salvar vidas en el mar sigue adelante. La sentencia, dictada recientemente, establece que la medida era ilegal y se basa en principios fundamentales como el deber internacional de prestar socorro en situaciones críticas.
Una victoria esperada pero no suficiente
Las autoridades italianas tenían la carga de probar las infracciones alegadas contra la tripulación del ‘Geo Barents’, pero no lograron aportar pruebas contundentes. Además, el tribunal argumentó que las órdenes impuestas por la Guardia Costera libia para abandonar los lugares de rescate no pueden ser consideradas actos legítimos de coordinación. Como bien explica MSF en su comunicado: “Estas medidas contradicen el deber absoluto de ayudar a quienes lo necesitan en el mar”.
Juan Matías Gil, representante de MSF para operaciones de búsqueda y rescate, subraya que esta decisión judicial reafirma el compromiso humanitario ante un panorama complicado. Sin embargo, con voz clara denuncia también que, a pesar del fallo favorable, los actores humanitarios siguen enfrentando un acoso administrativo constante y una criminalización por parte del sistema. Todo esto mientras miles continúan arriesgando sus vidas cruzando el Mediterráneo debido a políticas migratorias fallidas.
Desde su comienzo operativo hasta finales de 2024, el ‘Geo Barents’ ha rescatado a más de 12.600 personas en alta mar. Esta hazaña es aún más notable teniendo en cuenta las restrictivas normativas impuestas por Italia desde enero del año pasado. Al final del camino, MSF se vio obligada a cesar sus operaciones tras dos años lidiando con estas leyes draconianas. Un recordatorio doloroso de cómo muchas veces las burocracias tiran a la basura principios tan básicos como el derecho a vivir.

