MADRID 24 Mar. (EUROPA PRESS) – En un ambiente cargado de expectación, Markwayne Mullin ha jurado como nuevo secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos. La ceremonia se celebró en la Casa Blanca, justo un día después de que el Senado diera luz verde a su nombramiento para reemplazar a Kristi Noem. Esta decisión no ha estado exenta de polémica, especialmente tras los trágicos acontecimientos en Mineápolis, donde dos personas perdieron la vida durante operativos federales.
Un compromiso con todos
Mullin, un exluchador de artes marciales mixtas y senador republicano por Oklahoma desde 2023, se dirigió a los presentes con palabras que buscan unir más que dividir: «No me importa de qué color sea tu estado. No me importa si eres rojo o azul. Mi misión es proteger a todos por igual». Estas afirmaciones resonaron en un acto junto al presidente Donald Trump, quien le expresó su confianza para dirigir esta importante cartera.
En sus primeras declaraciones como secretario, prometió «velar por la seguridad del pueblo estadounidense y proteger nuestra patria». Un compromiso sincero que refleja su deseo de cerrar las heridas provocadas por las disputas partidistas y reabrir el Departamento de Seguridad Nacional antes del 31 de marzo. Actualmente, este departamento atraviesa una suspensión presupuestaria que afecta el salario de miles de empleados, aunque el ICE sigue funcionando gracias a la ley aprobada el pasado junio.
Por otro lado, Trump destacó las virtudes de Mullin como «un representante fantástico» y resaltó su conexión con las comunidades tribales al ser el primer miembro perteneciente a la Nación Cherokee en formar parte del gabinete. Una historia personal que suma valor a su cargo en un momento tan delicado para el país.
Ayer mismo, el Senado dio su aprobación final con 54 votos a favor y 45 en contra tras los acontecimientos fatídicos en Mineápolis relacionados con agentes del ICE y la Patrulla Fronteriza. Sin duda, una nueva etapa comienza para Mullin mientras asume esta responsabilidad crucial.

