MADRID, 23 Mar. (EUROPA PRESS) – La tensión en Oriente Próximo se ha convertido en un tema candente y el Gobierno japonés ha decidido poner las cartas sobre la mesa. Este lunes, su portavoz, Minoru Kihara, negó rotundamente que Japón haya hecho algún compromiso con Estados Unidos para enviar buques a esa región, justo en medio de la ofensiva de Washington y Tel Aviv contra Irán que ya ha dejado cerca de 1.500 muertos.
Desmentido firme desde Tokio
Kihara no se anduvo con rodeos durante una rueda de prensa al responder a las afirmaciones del embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz. Este último había declarado que Japón ya estaba listo para enviar parte de su Armada tras una reciente reunión entre la primera ministra japonesa y el presidente Trump en la Casa Blanca. «Eso no es verdad», insistió Kihara, dejando claro que no hay ningún pacto sellado.
A pesar de los intentos de Trump por conseguir «contribuciones» específicas durante esa cumbre, Tokio tiene sus propias normas internas que lo limitan. Y así lo dejó claro Takaichi al explicar a Trump las razones detrás de su negativa.
En un giro más matizado, el ministro japonés de Exteriores, Toshimitsu Motegi, comentó que podrían considerar desplegar su Fuerza Marítima de Autodefensa solo si se lograra un alto el fuego en el conflicto actual. Aunque fue claro al decir que esto era solo un escenario hipotético: «Si hubiera un alto el fuego completo… entonces podríamos hablar del desminado», señaló Motegi en un programa televisivo.
Este tipo de operaciones recuerda a 1991 cuando los buques japoneses participaron en tareas similares tras el acuerdo post-Guerra del Golfo. Hoy, sin embargo, Japón prefiere mantener sus distancias mientras espera ver cómo evoluciona la situación en la zona.

