MADRID, 19 Mar. – Este jueves, el paso de Rafá ha vuelto a abrir sus puertas, permitiendo el tránsito de personas entre la Franja de Gaza y Egipto. Esta decisión llega tras un anuncio por parte de las autoridades militares israelíes, quienes habían cerrado la frontera debido al conflicto en Irán. Ahora, gracias a la coordinación con Egipto, este cruce vuelve a funcionar, aunque bajo condiciones limitadas.
¿Qué significa esto para los gazatíes? Desde el Coordinador de Actividades del Gobierno en los Territorios (COGAT) se ha confirmado que las entradas y salidas se gestionan con la supervisión de la Unión Europea y requieren la aprobación previa de Israel. Es un proceso complicado, pero al menos hay un camino abierto. Hoy hemos visto a un grupo inicial de ocho heridos y 17 acompañantes cruzar hacia Egipto; una pequeña victoria en medio del sufrimiento que muchos viven día a día.
Parece que lo más urgente ahora es evacuar a aquellos pacientes graves que llevan tiempo esperando ayuda médica. Según el Ministerio de Sanidad en Gaza, controlado por Hamás, cerca de 20.000 personas están desesperadamente a la espera de poder salir. ¿No es desgarrador pensar en cuántos luchan por recibir atención médica? Cada vida cuenta y cada cruce puede ser una segunda oportunidad.
Esta situación nos recuerda lo frágiles que son las fronteras y lo vital que es mantener abiertas las vías para aquellos que sufren. La esperanza renace en cada paso dado hacia una mejor atención sanitaria y, sobre todo, hacia un futuro más digno para todos.

