En un giro de acontecimientos que nos deja a todos con un sabor amargo, la Liga Árabe ha levantado su voz para condenar lo que han calificado como una brutal agresión iraní contra la zona industrial de Ras Lafan, en Qatar. Este ataque, que también se extendió hacia Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, se produjo como respuesta a los bombardeos israelíes sobre el campo gasístico de South Pars. Curiosamente, el bloque no ha hecho mención alguna sobre esos ataques previos.
Un clamor por la paz en medio del conflicto
A través de un comunicado en redes sociales, Ahmed Abul Gheit, secretario general de la Liga Árabe, expresó su firme condena al ataque iraní, destacando que se trataba de “una instalación gasística vital” y que los daños ocasionados son significativos. “Esto es solo otro ejemplo más de cómo Irán ignora el Derecho Internacional y los principios de buena vecindad”, afirmó sin tapujos.
No obstante, Abul Gheit también dejó claro que la Liga se solidariza totalmente con las naciones del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo (CCG), apoyándolas en las medidas necesarias para proteger a sus ciudadanos e instalaciones ante estos atroces ataques. Según sus palabras y las del portavoz Yamal Rushdi, esta escalada no solo pone en riesgo la estabilidad regional sino que aumenta las tensiones innecesariamente.
Mientras tanto, en una declaración conjunta emitida previamente por ministros de Exteriores de varios países árabes o musulmanes, se reafirmó la condena a las acciones llevadas a cabo por Irán en Oriente Próximo y se instó al país persa a detener estas operaciones. Lo curioso es que también guardaron silencio sobre el sorpresivo asalto militar lanzado por Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero.

