En medio de una crisis que ya ha dejado demasiadas vidas perdidas, el ministro de Exteriores chino, Wang Yi, ha lanzado un grito desesperado este miércoles. Su mensaje es claro: hay que evitar más muertes en Oriente Próximo. Esta guerra, alimentada por la ofensiva de Estados Unidos e Israel, lleva casi 20 días dejando una estela de destrucción.
Durante una reunión con Jaldun Jalifa al Mubarak, el enviado especial de Emiratos Árabes Unidos, Wang no se anduvo con rodeos. Hizo hincapié en la necesidad imperiosa de poner fin a las hostilidades y se comprometió a jugar un papel activo como mediador. China ha sido firme desde el inicio, criticando lo que considera un ataque ‘inaceptable’ contra Irán y reclamando que cesen las operaciones militares.
Un actor clave en la estabilidad regional
La postura del gigante asiático no es solo retórica; su dependencia del crudo iraní convierte su interés en algo vital para su propia economía. La inestabilidad en torno al estrecho de Ormuz podría tener repercusiones directas para ellos. Así que, mientras otros países podrían mirar hacia otro lado o simplemente quedar atrapados en sus propias disputas políticas, China parece dispuesta a ser parte activa de la solución.
A medida que los ataques continúan y Reino Unido afirma haber derribado un número récord de drones esa misma noche desde que comenzó esta guerra, lo cierto es que cada minuto cuenta. El pueblo está sufriendo y no podemos seguir mirando sin hacer nada. ¿Hasta cuándo vamos a permitir esto?

