En un sombrío informe que nos deja sin aliento, las autoridades libanesas han revelado este miércoles que ya son 968 las personas muertas debido a los ataques llevados a cabo por Israel. Estos bombardeos, dirigidos supuestamente contra posiciones del partido-milicia chií Hezbolá, llegan tras el lanzamiento de proyectiles desde territorio libanés y en medio de una ofensiva más amplia junto a Estados Unidos contra Irán.
El Ministerio de Sanidad de Líbano ha dado la alarmante noticia de que entre las víctimas fatales se encuentran 116 niños. Esta cifra desgarradora es solo la punta del iceberg; desde el inicio de esta nueva serie de ataques, ya hay más de 2.432 heridos. Todo esto ocurre pese a un alto el fuego que debería estar vigente desde noviembre de 2024 entre Israel y Hezbolá.
Una situación insostenible
A pesar del acuerdo, Israel ha continuado con su letal campaña, lanzando decenas de bombardeos sobre Líbano en los últimos meses. Desde Tel Aviv argumentan que actúan en defensa propia contra las actividades de Hezbolá, alegando que no están violando el pacto. Pero tanto las autoridades libanesas como el propio grupo chií han criticado estas acciones, que también han sido condenadas por Naciones Unidas.
Aquello que debía ser un alto el fuego efectivo se está convirtiendo en un espejismo. El acuerdo estipulaba la retirada de efectivos por ambas partes del sur del Líbano; sin embargo, el Ejército israelí sigue manteniendo cinco puestos en suelo vecino. Esto ha generado más tensiones y críticas por parte de Beirut y Hezbolá, quienes exigen poner fin a este despliegue militar.

