El conflicto entre Israel y Hezbolá se recrudece. Este viernes, el Ejército israelí ha informado sobre la muerte de varios miembros de la milicia chií, incluyendo a un comandante, durante una serie de enfrentamientos en el sur de Líbano. En medio de esta escalada, las tropas de la 146ª División de Reserva fueron desplegadas la semana pasada con una clara misión: desechar infraestructuras terroristas y eliminar a quienes consideran amenazas.
Objetivos alcanzados y críticas internacionales
Según sus propias palabras, lograron alcanzar cerca de 400 objetivos en estas operaciones. Sin embargo, lo que más ha llamado la atención son los bombardeos del jueves contra la asociación Al Qard al Hasán, una entidad sin ánimo de lucro que ofrece microcréditos y que Israel acusa de tener vínculos con Hezbolá. El ejército afirma que estos ataques buscan profundizar el daño a una organización que supuestamente utiliza fondos para actividades terroristas.
Amnistía Internacional ya ha alzado la voz contra estos bombardeos. Aseguran que atacar sedes como Al Qard al Hasán podría considerarse un crimen de guerra, dado que no se puede considerar un objetivo militar legítimo bajo el Derecho Internacional Humanitario. Las autoridades libanesas han reportado cerca de 700 muertos desde que Israel comenzó su ofensiva como respuesta a los disparos por parte de Hezbolá tras el asesinato del líder supremo iraní.
A pesar del alto el fuego acordado en noviembre del año pasado, Israel ha continuado sus ataques argumentando acciones defensivas contra las actividades de Hezbolá. La comunidad internacional observa con preocupación cómo este ciclo parece no tener fin, mientras tanto las voces críticas dentro del propio Líbano claman por una solución justa y duradera.

