En medio de una situación política tensa, Donald Trump, el presidente de Estados Unidos, ha abierto la puerta a que la selección iraní participe en el Mundial que se celebrará este verano. Pero, como siempre, su discurso viene acompañado de un toque polémico. En sus propias palabras: «Realmente no creo que sea apropiado que estén allí, por su propia vida y seguridad». Y así es como se mueven las piezas en este tablero lleno de tensiones.
Un Mundial lleno de incógnitas
Las palabras de Trump llegan justo después de que Gianni Infantino, el presidente de la FIFA, confirmara que los futbolistas iraníes serían bienvenidos en esta competición compartida con México y Canadá. Sin embargo, el clima internacional no está para fiestas. La participación del equipo iraní está ahora más cuestionada que nunca tras los recientes ataques aéreos lanzados por Estados Unidos e Israel contra su territorio. Esto ha encendido las alarmas y muchos se preguntan si realmente será seguro para ellos estar aquí.
Ahmad Donyamali, ministro de Deportes iraní, ha dejado claro su postura: «Dado que este gobierno corrupto ha asesinado a nuestro líder, no hay condiciones en las que podamos participar». Es un grito desesperado ante una guerra impuesta que parece no tener fin.
Mientras tanto, Irán tiene programados tres partidos durante la fase de grupos en Estados Unidos: dos en Los Ángeles y uno en Seattle. Y quién sabe si se cruzarán con el equipo estadounidense en octavos… Las expectativas están altas pero también lo están los riesgos. ¿Qué pasará? Solo el tiempo lo dirá.

