En un giro escalofriante de los acontecimientos, el Ejército de Irán ha hecho pública su responsabilidad por una serie de ataques con drones dirigidos a una base naval en Haifa y a unidades de Inteligencia militar israelíes. Esta acción se da en medio del aluvión de represalias que sigue a la ofensiva masiva lanzada por Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero. Según los comunicados que han surgido, las fuerzas iraníes no están jugando a ser sutiles: «La organización de Inteligencia militar israelí conocida como ‘Aman’, la unidad 8200, el radar Green Pine y el cuartel general de los submarinos en la base naval de Haifa han sido blanco desde esta mañana», reza el mensaje difundido por IRIB.
El contexto detrás del ataque
A medida que avanza este conflicto que ya lleva doce días, el número de víctimas no deja de aumentar. Las autoridades iraníes informan con pesar sobre más de 1.200 muertos, un precio altísimo que incluye figuras clave como el líder supremo Alí Jamenei y varios altos mandos militares. En este contexto caótico, Irán ha decidido reaccionar con fuerza: sus misiles y drones han sido lanzados contra objetivos estratégicos israelíes y estadounidenses en toda la región.
Es especialmente significativo que estos ataques estén dirigidos también contra submarinos israelíes ubicados en Haifa; algo que no debe tomarse a la ligera. Los iraníes afirman que atacar estos objetivos reduce drásticamente la capacidad del radar Green Pine para contrarrestar misiles iranies, lo cual podría cambiar las reglas del juego. «Los guerreros del Ejército de la República Islámica no cejarán ni un instante en defender nuestra independencia y nuestro territorio», concluyen con firmeza desde Teherán.

