Las tensiones en Oriente Próximo están al rojo vivo. Este miércoles, las Fuerzas Armadas de Irán no han dudado en alzar la voz, amenazando con atacar «centros económicos» y «bancos» que son propiedad de Estados Unidos e Israel. Todo esto ocurre tras un bombardeo reciente que ha dejado huella y que ellos califican como un ataque injustificado a una de sus sedes bancarias.
Un portavoz del Jatam al Anbia, el mando unificado de las fuerzas iraníes, ha declarado: «El Ejército terrorista estadounidense y el brutal régimen sionista llevaron a cabo un asalto en la noche pasada contra uno de nuestros bancos después de no lograr sus objetivos militares». Es una declaración contundente que deja claro que Irán está dispuesto a responder con fuerza.
Una respuesta inminente
El mensaje es claro: “Con este acto ilegítimo, el enemigo ha dejado nuestras manos libres para atacar”. Además, advirtieron a los ciudadanos de la región que se mantengan alejados de los bancos; es una señal más del clima tenso que se respira. Las fuerzas iraníes también han reivindicado ataques recientes contra bases estadounidenses en Irak y Bahréin, así como sobre Tel Aviv, justo en medio del conflicto avivado por la ofensiva sorpresa lanzada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel.
Es escalofriante pensar que esta andanada tiene como blanco tanto bases enemigas en Erbil como la sede crucial de la Quinta Flota estadounidense en Bahréin. Y lo dicen sin tapujos: “El corazón de Tel Aviv ha temblado” ante el lanzamiento de misiles equipados con múltiples cabezas explosivas. Aún no hay cifras claras sobre víctimas o daños materiales, pero lo cierto es que el conflicto ya ha dejado más de 1.200 muertos en Irán desde que comenzó esta ofensiva.
Entre esos fallecidos se encuentra incluso el líder supremo iraní y otros altos mandos del Ejército. En respuesta, Irán no se ha quedado atrás; han lanzado misiles y drones hacia Israel y otros intereses estadounidenses en varios países cercanos.

