En un trágico giro de los acontecimientos, el Líbano se encuentra sumido en el dolor tras la oleada de ataques del Ejército israelí. Este martes, las autoridades han confirmado que 570 personas han perdido la vida y más de 1.400 han resultado heridas. Todo esto en respuesta a los disparos de proyectiles del partido-milicia chií Hezbolá, después del asesinato del influyente ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de Irán.
El Ministerio de Sanidad libanés ha hecho un comunicado breve pero desgarrador: 570 muertos y 1.444 heridos. La situación es crítica, con cerca de 759.300 desplazados internos, muchos de ellos buscando refugio en albergues improvisados. El diario ‘L’Orient-Le Jour’ señala que la aviación israelí ha bombardeado varias zonas durante el día, incluyendo Nabatiyé y Marjayun.
A pesar del alto el fuego, las tensiones no cesan
Y aquí viene lo más inquietante: el portavoz en árabe del Ejército israelí, Avichai Adrai, ha ordenado evacuar a los residentes de localidades como Arnun y Zutar el-Charkiyé. Tras meses difíciles desde el alto el fuego alcanzado en noviembre de 2024, que prometía una tregua entre ambos lados, Israel ha continuado con sus bombardeos bajo la excusa de actuar contra actividades de Hezbolá. Las críticas no se han hecho esperar; tanto las autoridades libanesas como el propio grupo han condenado estas acciones.
Parece que ese acuerdo para retirar tropas del sur del Líbano está más lejos que nunca. Israel mantiene cinco puestos militares dentro del territorio vecino a pesar del clamor por su salida. Beirut y Hezbolá exigen el fin inmediato de esta ocupación mientras el dolor y la desesperanza inundan las calles.

