En medio de un clima tenso y cargado de incertidumbre, Teherán ha levantado la voz contra lo que considera una agresión directa por parte de Estados Unidos e Israel. Este lunes, el Gobierno iraní acusó a Washington de intentar saquear los recursos naturales del país a través de su reciente ofensiva militar, lanzada el 28 de febrero. Según Esmaeil Baqaei, portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, no hay motivos para hablar sobre un alto el fuego; Irán está decidido a dar una respuesta aplastante al enemigo.
Una lucha por la dignidad nacional
Baqaei fue claro en su mensaje: «Lo que está claro es que todos nuestros esfuerzos están centrados en defender el país», reafirmando que el objetivo real de Estados Unidos no es otro que robar los recursos energéticos iraníes. En su rueda de prensa, subrayó que “no tiene sentido hablar sobre otra cosa” en estos momentos críticos.
La situación actual ha puesto en evidencia cómo la presencia estadounidense solo ha generado inseguridad y división entre los países islámicos. Consciente del contexto histórico y religioso, Baqaei recordó que “la historia recordará que se ejecutaron ataques desde países de la región contra un país musulmán durante el mes sagrado del Ramadán”. ¿Acaso no deberíamos reflexionar sobre esto?
No obstante, también hizo hincapié en que la defensa del país no debe ser interpretada como una hostilidad hacia otros estados vecinos. Irán intenta desvincularse de cualquier ataque reciente contra Turquía o Azerbaiyán, asegurando que sus Fuerzas Armadas ya han confirmado que “no se lanzaron proyectiles hacia estos países”.
A pesar de las adversidades, Baqaei sostiene firmemente que “lo que hacemos no es solo defender a Irán, sino a toda la humanidad”. Y mientras tejen esta narrativa heroica, tienen muy presente las conversaciones previas con Washington sobre su programa nuclear antes del inicio de esta nueva fase bélica.
Como si fuera poco, criticó abiertamente los recientes ataques contra infraestructuras clave en Irán —incluyendo depósitos petroleros cerca de Teherán— calificándolos como “un crimen contra el medio ambiente”, algo comparable a un genocidio. ¡Qué ironía! El mismo país alardea de promover valores democráticos pero actúa así.
Baqaei concluyó señalando que las acciones estadounidenses buscan romper una nación, destruirla y desintegrarla completamente. Afirmaciones contundentes acompañadas por cifras escalofriantes: más de 1.200 muertos hasta ahora debido a esta ofensiva brutal. Entre ellos destacan figuras clave como el líder supremo iraní y varios altos mandos militares.

