El eco de la guerra resuena con una intensidad desgarradora en Irán. Este domingo, el Ministerio de Salud iraní ha revelado cifras escalofriantes: al menos 1.200 muertos y más de 10.000 heridos como resultado de la primera semana de bombardeos conjuntos de Estados Unidos e Israel. Una valoración que, lamentablemente, se alinea con lo que ya habían anticipado varias organizaciones locales e internacionales.
Entre las víctimas fatales se encuentran 198 mujeres, muchas de ellas niñas que estaban en una escuela cuando un ataque aéreo arrasó su entorno en Minab. Teherán no ha dudado en señalar a EEUU como responsable directo, mientras que el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, se limita a calificarlo como un “incidente bajo investigación”. Por su parte, el presidente Trump ha echado la culpa al Ejército iraní por un lanzamiento fallido.
Una comunidad desgarrada
Los heridos cuentan historias igualmente trágicas: 1.044 mujeres, entre ellos 584 menores de 18 años y 54 niños menores de cinco años. La Media Luna Roja Iraní informa que cerca de 9.669 viviendas han sido destruidas, dejando a miles sin hogar en este conflicto que parece no tener fin. De hecho, esta cifra incluye más de 7.900 hogares y alrededor de 1.600 estructuras comerciales pulverizadas por los ataques.
A pesar del dolor y la devastación, el Gobierno iraní no se queda callado; han afirmado que ya son 1.230 mártires enterrados, aunque no se han pronunciado sobre la cantidad exacta de heridos debido a estos bombardeos brutales.
No solo hay muertes en Irán; las represalias también están marcando huella: Israel ha reportado casi 2.000 heridos, muchos levemente lastimados desde que esta guerra estalló.
Siguiendo con sus amenazas, Trump anunció que hoy Irán recibirá “un golpe muy duro”, mientras las tensiones siguen elevándose en Oriente Medio.

