MADRID, 5 de marzo. (EUROPA PRESS) – En una rueda de prensa que ha dejado a muchos con la boca abierta, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, no se ha andado con rodeos. Calificó como un grave error de cálculo que Irán crea que pueden aguantar los ataques aéreos sin esfuerzo. «Apenas hemos empezado a luchar», afirmó con firmeza, dejando claro que no les faltan recursos ni ganas.
Junto al almirante Brad Cooper, del Comando Central del Ejército estadounidense (CENTCOM), Hegseth enfatizó que las municiones no son un problema y que están listos para sostener esta campaña todo el tiempo que sea necesario. La voluntad de Washington es inquebrantable, y solo ellos decidirán cuándo parar. «Si piensan que han visto lo peor, les espera más», añadió con un tono desafiante.
Las consecuencias en el terreno
A medida que la ofensiva avanza, las cifras son alarmantes: más de 1.000 muertos en Irán según sus autoridades. Entre los fallecidos se encuentran figuras clave como el líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, y altos mandos del ejército iraní. Esta situación ha llevado a Teherán a responder lanzando misiles y drones contra Israel y bases estadounidenses en Oriente Próximo; ya han reportado al menos diez muertes en Israel.
Hegseth también lanzó una crítica directa hacia Teherán por intentar difundir mentiras e inflar cifras sobre las bajas para hacer creer a su población que están ganando la batalla. La tensión sigue creciendo y los ecos de este conflicto resuenan más allá de las fronteras.

