MADRID, 5 de marzo. La tensión en Oriente Medio sigue creciendo y el Ejército iraní ha lanzado una clara advertencia: si Estados Unidos e Israel persisten en su intento de provocar un «cambio de régimen» en Teherán, el reactor nuclear de Dimona se convertirá en su próximo objetivo. Esta amenaza llega tras la ofensiva sorpresiva que tuvo lugar el 28 de febrero, donde se reportó la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei.
Un alto mando militar en Irán fue contundente al expresar que «si los estadounidenses y los israelíes continúan por este camino, no dudarán en atacar las instalaciones nucleares ubicadas en los territorios ocupados». ¿Y dónde están estas instalaciones? En el desierto del Néguev, un lugar vital para la seguridad israelí y uno de los más protegidos del país.
La situación se complica aún más
El gobierno israelí ha dejado claro que uno de sus objetivos es precisamente lograr un cambio de régimen en Irán. Su ministro de Defensa, Israel Katz, no se ha andado con rodeos: cualquier sucesor del fallecido Jamenei será visto como un «objetivo inequívoco» para ser eliminado. Esta escalada ha dejado un rastro devastador; ya son más de mil muertos en Irán como resultado de estos ataques, incluidos varios ministros y altos mandos del ejército iraní.
A medida que las hostilidades aumentan, Irán ha respondido lanzando misiles y drones hacia territorio israelí y bases estadounidenses cercanas. La comunidad internacional observa con preocupación cómo esta crisis se intensifica y el futuro se vuelve incierto.

