En un giro de acontecimientos que parece sacado de una novela de espionaje, Rusia ha salido al paso este viernes para calificar de «absurdo» que se le atribuya la responsabilidad del reciente incidente con un dron en aguas suecas. Todo sucedió el jueves por la tarde, cuando las fuerzas suecas decidieron «neutralizar» un dron que estaba volando cerca del portaaviones francés ‘Charles de Gaulle’, su joya en el mar.
La respuesta rusa y el contexto internacional
Dimitri Peskov, portavoz del Kremlin, no pudo contener su incredulidad. «No tengo información sobre lo sucedido, pero se dice que el dron es ruso solo porque había un barco ruso cerca; eso me parece bastante absurdo», comentó durante una rueda de prensa. Y aunque asegura desconocer los detalles del asunto, no dudó en señalar que desde hace años Rusia ha estado denunciando la creciente actividad militar de la OTAN en su vecindario, especialmente cerca de sus fronteras occidentales.
Por otro lado, el Estado Mayor del Ejército francés confirmó que el dron fue detectado antes y controlado por Suecia cuando estaba a más de 10 kilómetros del portaaviones. “El sistema de seguridad sueco ha demostrado su robustez”, añadieron mientras intentaban tranquilizar a todos sobre las operaciones navales.
Sin embargo, el ministro de Defensa sueco, Pal Jonson, puso más leña al fuego al afirmar que el dron «probablemente venía de Rusia», indicando que fue derribado mientras se dirigía hacia el portaaviones atracado en Malmö como parte de una misión OTAN. En medio de esta tensión creciente entre naciones, surge la pregunta: ¿es posible confiar realmente en las versiones oficiales?

