MADRID, 27 Feb. (EUROPA PRESS) – En medio de un clima de tensión creciente y con decenas de vidas perdidas, el Gobierno de Estados Unidos ha salido al paso para apoyar el derecho de Pakistán a defenderse frente a los ataques de los talibanes en Afganistán. Es una situación desgarradora, donde las palabras del portavoz del Departamento de Estado estadounidense resuenan como un eco en el caos: «Estados Unidos apoya el derecho de Pakistán a defenderse frente a los ataques de los talibán, un grupo que es considerado terrorista en todo el mundo».
Un conflicto que se intensifica
Las hostilidades entre ambos países han estallado con una fuerza desmedida, dejando tras de sí un rastro de dolor y sufrimiento. El portavoz no dudó en señalar que los talibanes “no han cumplido con sus compromisos” para luchar contra el terrorismo, lo que ha permitido que la violencia desestabilice aún más esta ya convulsa región. ¿Hasta cuándo se permitirá que Afganistán siga siendo la plataforma para lanzar estos atroces ataques?
La reciente escalada ha llevado al Gobierno paquistaní a declarar una “guerra abierta” contra los talibanes, justo después de sufrir una serie de embates mortales. Islamabad no se quedó cruzado de brazos y lanzó bombardeos sobre Kabul y otras ciudades afganas como Kandahar. Sin embargo, esta ofensiva también ha sido objeto de críticas, pues las autoridades afganas denunciaron ante Naciones Unidas que esos ataques resultaron en la muerte de más de diez civiles.
A pesar del dolor y la tristeza por las pérdidas humanas, Islamabad justifica sus acciones alegando que estaban atacando campamentos terroristas relacionados con el Tehri-i-Taliban Pakistan (TTP) y el Estado Islámico. Todo esto ocurre tras una ola reciente de atentados suicidas en suelo paquistaní. En este contexto tan complicado, es difícil no preguntarse qué pasará después. La vida humana parece estar tirada a la basura mientras los gobiernos intentan resolver sus conflictos internos con balas y bombas.

