En un mundo donde la incertidumbre parece ser la única constante, Lituania ha decidido tomar las riendas de su seguridad. El Gobierno lituano ha dado luz verde a una nueva Estrategia de Seguridad que aborda los cambios fundamentales que afectan al continente europeo y más allá. Este documento, ya apoyado por el Consejo Estatal de Defensa, espera ahora el respaldo definitivo del Parlamento.
El mensaje es claro: Lituania no se quedará de brazos cruzados. En su comunicado, el Ejecutivo afirma que esta estrategia va a marcar el camino a seguir para reforzar la seguridad estatal. Se trata de un plan ambicioso que busca aumentar las capacidades defensivas y mejorar la preparación ante cualquier crisis que pueda surgir.
Un compromiso firme con la defensa y nuestros aliados
Con miras al año 2030, Lituania se compromete a destinar entre el 5% y el 6% de su PIB a fortalecer sus fuerzas armadas. Además, planea garantizar una financiación adecuada para modernizar sus capacidades militares y apoyar a Ucrania con al menos un 0,25% de su PIB. Esto no solo habla del compromiso del país con su propia defensa, sino también del apoyo inquebrantable a la OTAN, destacando la importancia de tener presentes en su territorio a aliados como Estados Unidos y Alemania.
El ministro de Defensa lituano, Robertas Kaunas, subraya cómo la guerra en Ucrania ha transformado por completo el panorama de seguridad en Lituania. “Nos enfrentamos a una realidad distinta”, dice, enfatizando que esta estrategia es crucial para determinar las prioridades en defensa y preparación ante posibles amenazas.
La primera ministra Inga Ruginiene añade que este documento refleja un consenso nacional amplio sobre cómo afrontar los retos actuales. Con esta estrategia no solo afianzamos nuestro compromiso con la defensa colectiva de la OTAN, sino que también enviamos un mensaje contundente tanto a nuestra población como a nuestros aliados: la seguridad en Lituania es nuestra máxima prioridad.

