En un mundo que cambia a pasos agigantados, el canciller alemán, Friedrich Merz, ha decidido dar un paso al frente. Durante su reciente visita a Pekín, se reunió con el presidente chino, Xi Jinping, y el primer ministro Li Qiang. Merz no se anduvo con rodeos: quiere estrechar los lazos económicos y diplomáticos entre Alemania y China. ¿Por qué? Porque ambos países tienen una responsabilidad compartida en el escenario global.
Un llamado a la cooperación
“Desarrollar una relación de cooperación económica fiable entre la UE y China es crucial”, afirmó Merz con firmeza. En sus palabras, hay un claro mensaje: este acercamiento no solo beneficia a Alemania y China; también contribuye a la estabilidad mundial. “Siempre que sea posible, debemos mantener y profundizar estas relaciones”, subrayó en su primera visita oficial desde que asumió el cargo.
No solo eso; también prometió que varios ministros viajarán a China en los próximos meses para asegurar que las conversaciones continúen fluyendo. En respuesta, Li destacó la importancia de avanzar hacia un “desarrollo estable”, especialmente ante los desafíos internacionales actuales.
El presidente chino no se quedó atrás: recordó que tanto él como Merz lideran las economías segunda y tercera más grandes del mundo. Esta relación va más allá de lo bilateral; tiene repercusiones importantes para Europa y el resto del planeta. “Conforme el mundo se vuelve más complejo y turbulento, es esencial fortalecer nuestra comunicación estratégica”, concluyó Xi.

