MADRID, 25 de febrero. Emmanuel Macron, el presidente francés, ha lanzado un mensaje contundente a todos los partidos políticos que tengan conexiones con grupos violentos, instándoles a que «aclaren su postura». Esto lo dijo durante una reunión del Gabinete de Ministros donde se discutió la muerte de Quentin Deranque, un ultranacionalista que perdió la vida en unos disturbios el pasado 12 de febrero en Lyon. Un evento trágico que ha encendido las llamas del debate en Francia.
La violencia no tiene justificación
Macron no se ha andado con rodeos: «Nada, absolutamente nada, justifica la violencia», sentenció con firmeza. Y es que su portavoz, Maud Bregeon, fue clara al condenar “la violencia ejercida por movimientos vinculados a la extrema izquierda”. En un momento tan crítico como este, el presidente reafirmó su compromiso: «Condenamos toda la violencia, sin importar su origen». Además, enfatizó que el Gobierno está decidido a luchar contra cualquier forma de violencia y a trabajar incansablemente para desmantelar estos grupos problemáticos.
El contexto de esta tragedia es alarmante. La muerte de Deranque ocurrió durante una conferencia organizada por Rima Hassan, eurodiputada del partido La Francia Insumisa (LFI), en el Instituto de Estudios Políticos de Lyon. En respuesta al evento pacífico, Némesis—un colectivo ultraderechista autodenominado feminista—convocó una manifestación por los alrededores. Lo que comenzó como una protesta terminó en un violento enfrentamiento cuando varias manifestantes fueron atacadas por individuos encapuchados y enmascarados. Entre ellos estaba Deranque defendiendo a sus compañeros.

