En una jugada que huele a desesperación, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha decidido apelar un fallo que frenó sus intentos de degradar al senador Mark Kelly. ¿La razón? Kelly, junto a otros valientes, tuvo el coraje de pedir a los militares que ignoren «órdenes ilegales» durante la era Trump. Este caso se complica en los tribunales y cada vez parece más un juego de poder que una cuestión legal.
Un enfrentamiento cargado de significado
Presentada ante un tribunal de apelaciones del distrito de Columbia, esta apelación busca desestimar lo que dictó el juez Richard Leon, quien ya había respaldado la libertad del senador y bloqueado los planes del Pentágono para castigarle. A través del periódico ‘Politico’, nos enteramos que Hegseth no se detiene ante nada para intentar salirse con la suya.
Por su parte, Kelly no se quedó callado. En redes sociales, ironizó con agudeza: “Un juez federal dijo a Donald Trump y a Pete Hegseth que violaron mis derechos constitucionales”. Y añadió con determinación: “Solo hay una razón para apelar este fallo: seguir pisoteando la libertad de expresión”. Es difícil no sentir admiración por su firmeza; él fue a la guerra por esos derechos y no planea ceder ahora.
Mientras tanto, Hegseth arremete contra Kelly llamándole sedicioso por simplemente defender lo que considera correcto. Acusa al senador demócrata de menospreciar operaciones militares legítimas en medio de una situación tensa en el Caribe y el Pacífico. Lo cierto es que este tira y afloja pone sobre la mesa cuestiones críticas sobre nuestra democracia y los límites del poder militar.

