En un giro contundente de la política internacional, Estados Unidos ha señalado este lunes a China por lo que califica como una expansión masiva de su arsenal de armas nucleares. En un contexto donde las tensiones globales se intensifican, Washington no ha dudado en exigir al gigante asiático que se sume a un proceso multilateral para el control de armas, una petición que, sorprendentemente, Pekín ha desestimado.
Aumento alarmante y falta de transparencia
Durante una comparecencia en Ginebra, Christopher Yeaw, vicesecretario de Estado sobre Control de Armamento y No Proliferación, no escatimó en palabras al afirmar que el Nuevo START, el tratado clave entre potencias nucleares, falló al no prever el aumento sin precedentes y opaco del armamento chino. “¿Cómo podemos tomar en serio la postura china sobre no ser los primeros en usar estas armas cuando no hay manera de verificar este crecimiento?”, se preguntó Yeaw con evidente frustración.
Los datos son inquietantes: mientras hace unos años China contaba con aproximadamente 200 armas nucleares, ahora están proyectando llegar a tener material suficiente para más de mil hacia 2030. “Esto es algo que debería preocuparnos a todos”, enfatizó Yeaw. La situación se complica aún más si consideramos que China es el único país dentro del grupo P5 que sigue aumentando su capacidad armamentística sin ofrecer transparencia ni limitaciones.
La expiración del Nuevo START podría haber llegado en un momento crucial. Con Rusia también haciendo oídos sordos a los acuerdos previos y fortaleciendo sus arsenales nucleares desde 2022, parece que hemos entrado en una nueva era donde los llamados al desarme son más urgentes que nunca. “No podemos permitir que esta falta de acuerdo se traduzca en una carrera armamentista”, concluyó Yeaw. Las palabras resuenan como un eco preocupante ante la posibilidad real de un mundo donde las tensiones nucleares solo aumenten.

