MADRID, 20 de febrero. En un giro de los acontecimientos que no ha sorprendido a muchos, Donald Trump, el expresidente de Estados Unidos, ha hecho unas declaraciones que han levantado más de una ceja. Este viernes, durante una rueda de prensa, lamentó que Europa se haya transformado en un lugar «woke» e «irreconocible» y pidió a los europeos que se pongan las pilas para abordar dos cuestiones críticas: la energía y la migración.
“Quiero que Europa sea fuerte”, expresó Trump con ese tono característico entre la frustración y el desafío. Para él, el viejo continente ha caído en una especie de debilidad que contrasta drásticamente con algunos países como Hungría o Polonia, donde las autoridades han mantenido un enfoque más conservador. “Europa se ha vuelto blanda”, insistió Trump mientras arremetía contra lo que considera fallos en la política europea.
Críticas al medio ambiente
Además de su habitual retórica sobre la migración, Trump también tomó un momento para cargar contra las políticas climáticas europeas. Usó su conocida figura retórica acerca de los molinos eólicos, tachándolos casi como plagas que arruinan paisajes preciosos. “Los medioambientalistas han tomado el control. Te encuentras con molinos eólicos que destruyen sus campos”, se lamentó, sugiriendo que estos esfuerzos están costando a Europa un dineral.
En resumen, Trump dejó claro su mensaje: Europa debe espabilar si no quiere perder su esencia. “La están matando en dos cuestiones: energía y migración”, advirtió. Aseguró que si no abordan estos problemas pronto, el futuro del continente podría ser muy diferente al actual.

