El pasado 20 de febrero, en medio de una creciente tensión internacional, el Ejército israelí ha declarado que está en “alerta máxima”. Esta situación surge tras el despliegue militar masivo de Estados Unidos en Oriente Próximo y las recientes advertencias del presidente estadounidense, Donald Trump. La posibilidad de un ataque contra Irán se cierne sobre todos como una sombra inquietante, especialmente si los esfuerzos diplomáticos fracasan.
Una vigilancia constante
El general Effie Defrin, portavoz del Ejército israelí, no ha dudado en afirmar que “las Fuerzas de Defensa de Israel están con los ojos bien abiertos en todas direcciones”. Con un panorama tan volátil, no es momento para bajar la guardia. En su mensaje a la ciudadanía, Defrin hizo hincapié en que aunque por ahora no hay cambios en las instrucciones de seguridad, es fundamental mantenerse informado a través de los canales oficiales del Ejército y del Comando del Frente Doméstico.
No podemos ignorar lo que sucede. Trump ha dejado claro que considera un ataque “limitado” contra Irán si Teherán no cede ante las exigencias nucleares. Y aunque su retórica es dura, también ha expresado cierta esperanza por alcanzar un acuerdo pronto. Pero ¿qué significa esto para nosotros? La incertidumbre sigue siendo palpable y las repercusiones podrían ser devastadoras.

