En un giro inesperado, Bruselas ha salido al paso este viernes para aclarar el asunto de la bandera de la Unión Europea que ondeó durante la reunión inaugural de la llamada Junta de Paz en Washington. La Comisión Europea, a través del portavoz Guillaume Mercier, ha dejado claro que esa presencia no fue más que una decisión del organizador. En sus propias palabras, «las banderas se exhibieron en el panel por cortesía», pero eso no implica un respaldo político a esta iniciativa. ¿Y qué significa esto realmente? Que, aunque veamos esa enseña bajo la ‘P’ de ‘Peace’, no hay un visto bueno oficial.
Un mar de dudas sobre el futuro
A lo largo del encuentro, los representantes comunitarios han insistido en que su participación no significa que pasen a ser miembros activos ni mucho menos parte estructural del proyecto. Como bien aclararon desde Bruselas, su objetivo principal era «garantizar coordinación y complementariedad» con los esfuerzos internacionales más amplios. La comisaria Dubravka Suica estuvo allí para resaltar el compromiso europeo hacia un futuro pacífico para Gaza y los palestinos. Pero claro, esto ha levantado ampollas.
Aprovechando el contexto, es imposible ignorar las inquietudes que esta nueva Junta genera entre los Estados miembros. Muchos ven con recelo su encaje jurídico y su compatibilidad con lo estipulado por las Naciones Unidas. ¿Por qué? Porque ya existe un ente encargado de mediar internacionalmente: ¡las Naciones Unidas! La participación de Suica ha provocado críticas diplomáticas porque no se acordó por unanimidad en el Consejo, algo habitual cuando hablamos de política exterior.
Así que aquí estamos, esperando a ver cómo se desenvuelven las cosas mientras las voces críticas siguen resonando en Bruselas y más allá.

