El pasado jueves, Lisboa, la vibrante capital de Portugal, experimentó un movimiento inesperado en su suelo. Un terremoto de magnitud 4,1 en la escala de Richter hizo que muchos residentes sintieran una sacudida repentina. Afortunadamente, hasta el momento no hay noticias sobre víctimas ni daños significativos.
El Instituto Portugués del Mar y de la Atmósfera (IPMA) ha señalado que el epicentro del temblor se localizó cerca de Alenquer, una localidad que se encuentra entre Lisboa y Santarém. Con un hipocentro a unos 15 kilómetros de profundidad, el fenómeno sorprendió a más de uno en la ciudad.
La reacción de los lisboetas ante el temblor
A medida que las noticias comenzaron a circular, los habitantes compartieron sus experiencias. Algunos comentaron cómo sus casas vibraron brevemente y otros se sintieron inquietos al recordar momentos similares del pasado. Las autoridades han aconsejado a la población mantenerse alerta y seguir las recomendaciones de los servicios de protección civil para garantizar su seguridad.
A pesar del susto inicial, Lisboa sigue adelante con su vida cotidiana. Pero este pequeño recordatorio de la fuerza de la naturaleza nos invita a reflexionar sobre lo impredecible que puede ser todo.

