El expríncipe Andrés Mountbatten-Windsor ha dejado atrás las sombras de la comisaría de Aylsham, donde pasó más de diez horas bajo custodia. La Policía del Valle del Támesis ha confirmado su liberación mientras siguen investigando sus conexiones con el infame Jeffrey Epstein, un nombre que ha marcado su vida y la de muchos otros.
La detención se produjo este jueves, cuando un hombre de Norfolk fue arrestado por sospechas de irregularidades. Aunque inicialmente hubo mucha incertidumbre, la policía pronto anunció que el expríncipe sería liberado bajo fianza, lo que dejó a más de uno aliviado, aunque no sin una buena dosis de controversia.
Un pasado complicado
Apenas semanas antes de este episodio, la Casa Real británica había iniciado los trámites para despojar a Andrés de sus títulos nobiliarios. Una decisión que ya era esperada por muchos, pues el escándalo que lo rodea no cesa. Desde 2019, Andrés se apartó del ojo público debido a las numerosas acusaciones que pesan sobre él; incluso llegó a renunciar a su título como duque de York en octubre del año pasado.
No es solo un juego de palabras; la situación es grave y afecta tanto a él como a toda la familia real. En sus propias palabras, las “continuas acusaciones” estaban distrayendo al rey y al resto del clan real. Pero ¿quién puede ignorar el peso del pasado? Mientras él intenta dejar todo atrás, sigue habiendo preguntas sin respuesta y un futuro incierto por delante.

