Berlín ha decidido actuar y retirar de forma «temporal» a parte de su contingente en Erbil, la capital del Kurdistán iraquí. ¿La razón? Las crecientes tensiones que sacuden Oriente Próximo. En este escenario, donde los ecos del despliegue militar de Estados Unidos se escuchan cada vez más fuertes, Alemania opta por una medida cautelosa. Un portavoz del Ministerio de Defensa alemán no ha dudado en afirmar que «la seguridad de nuestros soldados es lo primero».
Una situación delicada
Las tropas alemanas estaban allí como parte de una misión internacional destinada a entrenar a las fuerzas de seguridad iraquíes. Sin embargo, el clima actual hace que sea necesario tomar precauciones. Este movimiento no es aislado; se está llevando a cabo en coordinación con otros aliados multinacionales, lo que demuestra la importancia de estar unidos en tiempos inciertos.
Mientras tanto, Estados Unidos e Irán mantienen un tira y afloja diplomático. Las conversaciones indirectas entre ambos países no han dado frutos hasta ahora y las amenazas del presidente Trump sobre posibles ataques añaden más leña al fuego. Todo esto ocurre mientras Teherán sigue desconfiando tras el bombardeo que sufrió su territorio hace años, dejando más de mil muertos y un rastro profundo de desconfianza hacia Washington.
Así están las cosas: Alemania dando un paso atrás por prudencia, en medio de un contexto internacional complicado donde la paz parece más frágil que nunca.

