MADRID, 18 de febrero. En una noche cargada de tensión y expectativas, el primer ministro británico, Keir Starmer, se sentó a dialogar con el presidente estadounidense, Donald Trump. El tema en la mesa era nada menos que las últimas conversaciones trilaterales que han tenido lugar entre Moscú, Kiev y Washington en Ginebra. También abordaron un asunto candente: el futuro del programa nuclear de Irán.
Desde Downing Street, se ha confirmado que esta charla ocurrió la noche del martes. Starmer no dejó pasar la oportunidad para expresar su condena a los “bárbaros ataques” de Rusia contra civiles inocentes en Ucrania. La situación es alarmante y ambos líderes discutieron cómo avanzar hacia una paz justa y duradera.
Un avance significativo hacia la paz
Las delegaciones de estos tres países iniciaron un maratón de dos días de negociaciones para encontrar un posible acuerdo de paz. Después de este primer día, el enviado especial estadounidense, Steve Witkoff, subrayó que había habido un “avance significativo” en las conversaciones. Pero eso no es todo; también se habló sobre cómo asegurar estabilidad en Oriente Próximo. Starmer y Trump coincidieron en que Irán no debe desarrollar armas nucleares y enfatizaron la importancia de colaborar estrechamente entre aliados para mejorar la seguridad regional.
Por otro lado, Starmer planteó a Trump una cuestión crítica: conseguir mayor acceso a ayuda humanitaria para Gaza, especialmente ante las restricciones impuestas por Israel. Este gesto muestra una preocupación genuina por lo que está sucediendo allá afuera; pero aún queda mucho camino por recorrer.
Aún hay esperanza tras los acuerdos alcanzados entre Israel y Hamas en octubre pasados relacionados con la propuesta presentada por Trump. Sin embargo, las denuncias sobre incumplimientos están a la orden del día y complican aún más el panorama.

