En un ambiente tenso y lleno de incertidumbre, Ucrania, Rusia y Estados Unidos se sentaron nuevamente en Ginebra para intentar alcanzar un acuerdo que parezca cada vez más lejano. Este miércoles, las negociaciones apenas duraron dos horas, dejando a todos con la sensación de que el tiempo corre, pero los avances brillan por su ausencia.
Vladimir Medinski, el líder de la delegación rusa, comentó al salir del encuentro que las charlas fueron complicadas, aunque profesionales. Sin embargo, no se vislumbra una fecha concreta para una próxima reunión. Al parecer, el Kremlin regresa a Moscú sin grandes expectativas. ¿Será esta otra oportunidad desperdiciada?
A pesar de todo, un rayo de esperanza
Poco después de que se dieran por concluídas las negociaciones, el presidente ucraniano Volodimir Zelenski compartió con los medios que hay pequeños progresos en temas militares. En particular mencionó el desarrollo de un mecanismo para supervisar el alto el fuego. “Los militares han llegado a un entendimiento sobre cómo monitorizar la situación si hay voluntad política detrás”, declaró Zelenski con una mezcla de optimismo y frustración.
Aunque está claro que hay movimientos positivos en lo militar, cuestiones políticas y territoriales siguen siendo un campo minado. La gestión de la central nuclear de Zaporiyia o cualquier tipo de cesión territorial son temas aún sin resolver y llenos de tensiones latentes.
Zelenski no dudó en señalar que Rusia está obstaculizando las negociaciones e incluso acusó a su contrapartida de querer dilatar el proceso hasta llegar a una fase final que podría ser más favorable para ellos. “Las reuniones son difíciles y Rusia parece estar intentando prolongarlas innecesariamente”, expresó en redes sociales.
Toda esta situación nos lleva a preguntarnos: ¿serán capaces estas delegaciones de convertir palabras vacías en acciones efectivas? La expectativa sigue presente entre todos nosotros mientras esperamos soluciones pacíficas que parecen irse desvaneciendo entre tanta retórica.

