En un ambiente cargado de tensiones, Ucrania ha dejado claro que no tiene grandes expectativas para la nueva mesa de diálogo que se celebra en Ginebra. Este encuentro, donde se sientan a la misma mesa representantes de Ucrania, Rusia y Estados Unidos, busca encontrar soluciones para un conflicto que parece no tener fin. El secretario del Consejo Nacional de Defensa ucraniano, Rustem Umerov, quien lidera la delegación de Kiev, ha sido directo: «Partimos sin excesivas expectativas».
A pesar de esta realidad, el objetivo sigue siendo claro: poner sobre la mesa las bases para una “paz sostenible”. En sus redes sociales, Umerov ha agradecido a Estados Unidos por su papel constante como mediador y a Suiza por acoger estas conversaciones. Es importante recordar que este es ya el tercer encuentro bajo este formato tripartito; una iniciativa que refleja el deseo de todos los involucrados de buscar un camino hacia la resolución.
Expectativas bajas pero necesarias
La situación es complicada. Las partes confirmaron recientemente que discutirán sobre el estatus de los territorios del este y sureste ocupados por Rusia durante esta guerra desgarradora. Este tema es uno de los puntos más espinosos del conflicto y genera fricción entre las naciones implicadas. Sin embargo, el Kremlin ha advertido que no espera “novedades” significativas en lo que queda del día; un claro indicativo de cómo las esperanzas se desvanecen rápidamente en estos encuentros.
A medida que avanza la jornada y hasta mañana miércoles, muchos observadores estarán atentos a cualquier señal positiva o negativa. La incertidumbre reina y con ella esa sensación tan humana de querer creer en un futuro mejor, aunque sea difícil aferrarse a ella.

