El pasado viernes, la ONU no se guardó nada y lanzó una contundente advertencia: el embargo de petróleo está ahogando a Cuba. La situación es desesperante, con un acceso cada vez más limitado a lo esencial, como alimentos, agua y servicios sanitarios. Marta Hurtado, portavoz del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, fue clara al decir que “los objetivos políticos no pueden justificar acciones que violan los Derechos Humanos”.
Una crisis que se agrava día a día
Hurtado destacó la creciente preocupación por la crisis socioeconómica en la isla. Con un embargo que dura décadas y fenómenos meteorológicos extremos sumándose al drama, las restricciones recientes de Estados Unidos sobre los envíos de petróleo están empeorando las cosas. “Esto tiene un impacto cada vez más grave en los derechos humanos”, subrayó.
El impacto del bloqueo petrolero es devastador. Las unidades de cuidados intensivos y salas de emergencia están comprometidas; incluso la producción y distribución de vacunas se ve afectada. Y para colmo, “más del 80% de los equipos de bombeo dependen de electricidad”, lo que significa que los cortes energéticos perjudican el acceso al agua potable.
En cuanto a la alimentación, el sistema de racionamiento está tambaleándose debido a la falta de combustible. Esto repercute negativamente en las redes de protección social ya debilitadas. Hurtado enfatizó: “El acceso a bienes y servicios esenciales debe ser siempre salvaguardado”. En resumen, el embargo no solo afecta hoy; su efecto sostenido puede aumentar la inestabilidad social en Cuba.
La ONU también hizo un llamado urgente a las autoridades cubanas para que actúen conforme al Derecho Internacional y prioricen las necesidades más vulnerables. Es hora de poner atención en la mediación y salvaguardar los derechos fundamentales como la libertad de reunión pacífica y expresión.

