El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, ha compartido que la próxima ronda de diálogos con Rusia está a la vuelta de la esquina. Se espera que estas conversaciones se lleven a cabo el martes o miércoles de la semana que viene en Estados Unidos. ¿Y de qué va todo esto? Pues principalmente del futuro incierto de los territorios del este y sureste de Ucrania que están bajo ocupación rusa. Pero no se engañen, las diferencias entre Kiev y Moscú siguen siendo abismales.
Un camino lleno de obstáculos
Zelenski ha mencionado que la agenda incluirá una propuesta desde Washington para establecer una zona franca, donde se podría comerciar sin restricciones y así crear un área de amortiguamiento en la disputada región del Donbás. Sin embargo, él mismo admite que ni ellos ni los rusos están demasiado ilusionados con esta idea. En una entrevista reciente con Bloomberg, el mandatario ucraniano lo dejó claro: “Nadie está entusiasmado”. A medida que nos acercamos al cuarto aniversario de la invasión rusa, el dilema sobre el estatus futuro de esos territorios sigue siendo un muro infranqueable para alcanzar cualquier acuerdo.
A pesar de los desafíos, Zelenski mantiene una chispa de esperanza: “Si hay buena disposición, podríamos llegar a un acuerdo en unos meses”. También comentó que las pláticas en Estados Unidos tocarán temas cruciales como la planificación postguerra y cuestiones económicas vitales. No podemos olvidar que si no se establecen programas sólidos para la reconstrucción y el gasto social en los próximos años, podríamos enfrentarnos a una crisis financiera significativa.
En cuanto a las conversaciones tripartitas llevadas a cabo recientemente en Abu Dabi, Zelenski las catalogó como “constructivas”, centrándose principalmente en el alto el fuego y cómo Estados Unidos podría supervisarlo. Pero hay mucho trabajo por hacer: “Es fundamental afinar detalles y redactar todo correctamente”, afirmó. Además, subrayó la necesidad urgente de contar con un mecanismo claro de financiación europeo porque incluso los activos congelados del banco central ruso no serán suficientes para cubrir todas las necesidades a largo plazo.

