En un giro que no nos sorprende, la OTAN ha puesto en marcha la operación ‘Centinela del Ártico’. Este movimiento, impulsado por los líderes Donald Trump y Mark Rutte, busca asegurar que la Alianza tenga un papel más activo en una región tan estratégica como el Ártico. La decisión llega tras las tensiones generadas por las ambiciones de control de Groenlandia por parte de Estados Unidos.
Un compromiso claro
A través del Mando Aliado de Operaciones (ACO), la OTAN se encargará de coordinar todas las actividades militares en esta área, reafirmando así su compromiso con sus miembros. Como bien ha dicho el comandante Supremo Aliado, Alexus G. Grynkewich, “esta misión subraya nuestra determinación para salvaguardar a nuestros aliados y mantener la estabilidad en una zona que es vital y ambientalmente frágil”. Es un mensaje claro: el Ártico debe seguir siendo seguro.
No podemos olvidar que esta iniciativa también responde a la creciente actividad militar rusa y al interés económico cada vez más presente de China. La misión ‘Centinela del Ártico’, conocida como ‘Arctic Sentry’ en inglés, buscará integrar esfuerzos anteriores de otros países miembros para darles una mayor coherencia. Ejercicios como ‘Cold Response’ de Noruega o ‘Resistencia Ártica’ de Dinamarca ya están sobre la mesa, pero ahora todo se agrupa bajo este nuevo paraguas.
Con base en el Mando Conjunto de Fuerza de Norfolk (JFC Norfolk) en Reino Unido, esta operación promete actuar como un enlace crucial entre Norteamérica y Europa. Su objetivo es defender esos accesos estratégicos entre ambos continentes que pasan por el frío polar. Todo esto sucede mientras seguimos viendo cómo se intensifican las tensiones globales. Así que, amigos, estemos atentos porque lo que ocurre en el Ártico podría ser solo la punta del iceberg.

