En una jugada que muchos esperaban, el Consejo de Europa ha decidido retirar la inmunidad al ex secretario general y primer ministro noruego, Thorbjorn Jagland. Esta medida se produce tras la solicitud de las autoridades noruegas, que están investigando un escandaloso caso de corrupción agravada relacionado con los siniestros archivos del infame Jeffrey Epstein. Unas revelaciones que han dejado boquiabiertos a muchos, salpicando a figuras prominentes dentro de las instituciones noruegas.
Un paso hacia la transparencia
La noticia llegó este miércoles desde Estrasburgo, donde el actual secretario general, Alain Berset, defendió la decisión como un acto para salvaguardar la integridad del Consejo. En sus palabras se siente esa necesidad urgente de aclarar lo sucedido: «Queremos que el sistema judicial en Noruega pueda hacer su trabajo y que Jagland tenga la oportunidad de defenderse si es necesario». Una declaración que deja entrever un cambio hacia una mayor responsabilidad en las altas esferas.
A lo largo de estas semanas, el Consejo ha estado haciendo una revisión interna sobre este asunto. El informe resultante recomendó levantar esa inmunidad tan cuestionada. Además, Berset también ha destacado que se llevará a cabo una reflexión más profunda sobre cómo se gestionan estas situaciones dentro del organismo europeo. Las sospechas contra Jagland giran en torno a si recibió regalos, viajes y préstamos relacionados con su cargo; algo que no puede ser tomado a la ligera.
Así está la situación ahora: mientras Noruega avanza en su investigación sobre los posibles delitos del exmandatario, muchos esperan respuestas claras y contundentes. La sombra de Epstein sigue proyectándose sobre varias figuras públicas y parece que este caso no es más que el principio de un proceso necesario para limpiar las instituciones.

