El clima de tensión sigue aumentando en Moscú tras el reciente intento de asesinato del general Vladimir Alekseyev, subdirector de la Inteligencia Militar rusa. Este martes, las autoridades rusas han informado sobre la detención de un tercer sospechoso, Pavel Vasin, quien supuestamente jugó un papel clave al proporcionar vehículos y equipamiento para llevar a cabo este audaz ataque.
La respuesta desde Polonia y el juego de acusaciones
Polonia no ha tardado en rechazar las acusaciones que apuntan a sus servicios de Inteligencia como partícipes en este acto violento. Jaroslaw Strozyk, jefe del Servicio de Contrainteligencia Militar polaco, ha dejado claro que estas afirmaciones son solo un intento más por parte de Moscú para crear una narrativa engañosa sobre la situación actual. “Es un clásico ejemplo de desinformación”, ha declarado Strozyk, apuntando incluso que podría ser una reacción a la reciente detención de un trabajador polaco bajo sospecha de espionaje pro-ruso.
A medida que se desentrañan los detalles del caso, queda claro que la trama es mucho más compleja. Vasin, tras su arresto, confesó haber colaborado con otros dos cómplices que ahora están bajo custodia. Según el FSB, estas personas estaban directamente vinculadas al Servicio de Seguridad Ucraniano (SBU), lo cual intensifica aún más las tensiones entre ambos países.
Alekseyev, quien fue tiroteado en su propia casa y operado con éxito, sigue recuperándose y ya ha tomado conciencia tras días críticos en el hospital. Desde 2011 ocupa un puesto destacado dentro del GRU y es conocido por su implicación en conflictos internacionales; no obstante, también enfrenta sanciones impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea debido a su presunta participación en actos ilegales anteriores.

