En un giro inesperado de los acontecimientos, el Gobierno de Irán ha lanzado una advertencia clara este martes sobre el “papel destructivo” que Israel está jugando en las conversaciones nucleares con Estados Unidos. Todo esto sucede justo cuando Benjamin Netanyahu se prepara para volar a Washington para hablar con Trump, lo que añade más leña al fuego de esta complicada situación.
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, no se ha andado con rodeos en su rueda de prensa. Ha subrayado que Israel es, ni más ni menos, un “obstáculo para la diplomacia”, un factor que solo genera crisis. “Es hora de que Estados Unidos tome decisiones independientes y no permita que otros marquen la pauta en su política exterior”, ha insistido Baqaei. A fin de cuentas, el verdadero protagonista aquí debería ser Estados Unidos y su capacidad para actuar sin ceder ante las presiones externas.
Tensiones crecientes entre Teherán y Jerusalén
Las palabras del portavoz resuenan como un eco poderoso en la región. Según él, el apoyo incondicional de Washington a Israel está creando problemas reales en Oriente Próximo desde hace décadas. De hecho, ha apuntado directamente a cómo el régimen sionista es considerado una “principal causa de inseguridad”. Esta relación se vuelve cada vez más tensa cuando se menciona el programa nuclear iraní; Baqaei sostiene que Israel intenta generar miedo al acusar a Teherán de buscar armas letales.
No obstante, mientras Netanyahu ya tiene claro lo que va a plantear en su reunión con Trump —la importancia de establecer unas bases sólidas para las negociaciones— desde Irán parece haber una apertura inesperada: Mohamed Eslami ha insinuado que podrían reducir sus niveles de enriquecimiento si se levantan las sanciones impuestas por EE.UU., aunque no están dispuestos a discutir otros aspectos fuera del ámbito nuclear.
A medida que avanzamos hacia estos encuentros cargados de tensión, queda claro que ambos lados tienen mucho en juego. Las imágenes satelitales recientes sugieren movimientos significativos por parte iraní; parece ser una estrategia defensiva ante posibles ataques. El tiempo dirá si estas conversaciones pueden abrir un camino hacia la paz o si solo profundizarán aún más la brecha existente.

