En las últimas horas, el cielo sobre Odesa se ha oscurecido aún más. Un ataque del Ejército ruso ha dejado su huella, causando daños importantes en una instalación energética de esta región ucraniana. Las autoridades no han tardado en alzar la voz, denunciando que estos ataques han provocado nuevos cortes de suministro eléctrico. La empresa DTEK, encargada de la energía en la zona, lo dejó claro a través de sus redes sociales: «el enemigo ha atacado nuevamente».
Los mensajes son preocupantes; los daños son tan severos que las reparaciones no serán cuestión de días. Como bien comentaron desde la empresa, «estamos trabajando en el lugar, retirando escombros», pero el tiempo apremia y los ciudadanos necesitan luz y calor. Por su parte, Oleg Kiper, gobernador de Odesa, calificó este acto como un “ataque cínico”, subrayando que ha causado incendios sin dar detalles sobre víctimas hasta ahora.
Afectados y respuestas ante la adversidad
Kiper también reveló que tres comunidades han quedado parcialmente a oscuras tras el ataque. Las instalaciones críticas se ven forzadas a recurrir a generadores para sobrevivir a esta crisis eléctrica. Mientras tanto, Moscú guarda silencio sobre sus acciones agresivas.
La Fuerza Aérea ucraniana también está haciendo frente a esta ofensiva; han logrado interceptar 11 drones de los 125 lanzados por Rusia durante las últimas horas. Sin embargo, aún persiste la amenaza en el aire y se pide a la población que mantenga las medidas de seguridad necesarias.
Y si hablamos del contexto frío del invierno europeo, resulta alarmante saber que según los servicios de Inteligencia del Reino Unido, los ataques rusos contra la red eléctrica durante casi cuatro años han socavado gravemente la capacidad de Ucrania para generar suficiente electricidad justo cuando más se necesita.

